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PARÁLISIS CEREBRAL ESPÁSTICA:
   
Se caracteriza principalmente por el aumento del tono muscular (hipertonía), especialmente a nivel de miembros superiores e inferiores, con disminución de los movimientos voluntarios, siendo estos rígidos y lentos.
    La persistencia de hipertonía ocasiona la adopción de posturas anormales que pueden ocasionar deformidades fijas crónicas e irreversibles.
    Este aumento exagerado del tono afecta muchas veces, entre otros, a los músculos abdominales, del tórax, , diafragma, laringe, mandíbula, lengua,...

PARÁLISIS CEREBRAL ATETOIDE:
   
Se caracteriza, principalmente, por movimientos lentos, involuntarios (que se agravan con la fatiga y las emociones y se atenúan en reposo, desapareciendo con el sueño) y descoordinados, que dificultan la actividad voluntaria.
    Es muy común un continuo aumento (hipertonía) y disminución (hipotonía) del tono muscular, (fluctuación del tono) así como la afectación de los músculos faciales, de la zona oral, aparato respiratorio y de la voz.

PARÁLISIS CEREBRAL ATÁXICA:
   
Se caracteriza por trastornos de la coordinación y la postura estática. Se produce inestabilidad en el equilibrio, control de la cabeza, tronco y extremidades. Siendo las manifestaciones más comunes la marcha descoordinado, alteración en la dirección y movimientos, Incapacidad para caminar en línea recta, lenguaje ralentizado...

PARÁLISIS CEREBRAL MIXTA:
   
Frecuentemente, aparece en combinación de las formas anteriores, afectando más ampliamente al individuo en el ámbito motor, sensorial, mental y afectivo.
    No debemos olvidar que la Parálisis Cerebral, además de ser un trastorno motor, puede venir acompañada, en muchos casos, de una serie de problemas que dificultan el desarrollo general de la persona, como pueden ser alteraciones visuales y auditivas, retraso mental, epilepsia, problemas de percepción y perceptivo motores, alteraciones de la conducta, alteraciones en el desarrollo del lenguaje.